Por Luis Javier Ferreras.
Acabamos de inaugurar un nuevo gobierno y
corresponde en la ocasión elegir los miembros de la junta central electoral y
las altas cortes, es decir, el tribunal superior electoral y el tribunal
constitucional.
Las leyes de la república y la constitución
establecen claramente quienes tienen derecho a proponer y finalmente determinar
quienes deben ser los inconvenientes pero resulta extraño que gente que tiene más
de un año proclamando y exigiendo en nombre de la institucionalidad, hoy en día
cambia el discurso y pide que en nombre, de la llamada gobernabilidad que se
viole la constitución de la república permitiendo que sea la sociedad civil (ONG’s
y compartes).
Los empresarios y la iglesia, entre otros
quienes elegían esas importantes instancias del estado, lo cual no debe ser
acatado por el hecho de que esa acción contribuiría aún más con el resquebrajamiento
del estado de derechos y convertirías en nula cualquier elección que pudiera
hacer en virtud de que violaría las disposiciones de los artículos 2, 7, 68, y
otros de la constitución de la república y en consecuencia se estaría sentando
un funesto precedente que pudiera acarrear situaciones improcedentes, atentar
con el estado de gobernabilidad de que ellos, supuestamente, defienden llevándose
de paro el estado derecho que elaboramos debilitando los cimientos en que se
fundamenta la democracia que ya tiene 55 años.
Es lamentable que los partidos políticos
dominicanos que hoy conforman la oposición no han sabido articular un discurso que
enamore a la gente que plantee cosas que le llamen la atención presentado
adecuadamente y con pensamientos creíbles y aterrizados que planteamientos creíbles
y aterrizados que propongan formas de solucionar los problemas de la mayoría
articulado por gente que se haya ganado la credibilidad de los demás en base a
hechos positivos y a meritos bien ganados, por el contrario, solo trataban de
desacreditar a los demás en base a denuncias pretendiendo quizás llegar al
poder por medios que en otros lugares han tenido éxito aparente en desmedro de
la democracia.
Permitamos que la democracia funcione, no
permitamos que los extranjeros se inmiscuyan, fortalezcamos los liderazgos
locales con buenas acciones cuando el pueblo dice que no, la junta no puede decir otra cosa (Elecciones
2004-2008).
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